El debate por el Presupuesto 2027 abrió nuevas tensiones dentro del oficialismo, mientras el gobernador bonaerense avanza en la construcción de un espacio propio dentro del peronismo y toma distancia de Cristina Kirchner.
El escenario político argentino comenzó a mostrar nuevas tensiones de cara al próximo año electoral. Mientras el Gobierno de Javier Milei intenta avanzar con el Presupuesto 2027 y sostener su programa económico, distintos sectores aliados plantean reparos sobre algunas de las medidas incluidas en el proyecto.
El debate ocurre además en un momento en el que el oficialismo empieza a mirar con mayor atención las elecciones de 2027. Con el calendario electoral cada vez más cerca, las decisiones económicas y sociales del Gobierno tendrán un peso creciente en la discusión política.
La discusión por el Presupuesto, particularmente en áreas sensibles como discapacidad y seguridad social, se convirtió en uno de los principales focos de conflicto.
El Presupuesto 2027 abrió una nueva interna
Uno de los primeros puntos de tensión apareció con las modificaciones vinculadas al sistema de discapacidad. Patricia Bullrich, jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, cuestionó públicamente los cambios y aseguró que no había sido informada previamente sobre esas modificaciones.
El proyecto presentado por el Gobierno contemplaba cambios en el sistema de actualización de los aranceles para las prestaciones de discapacidad y modificaciones en el esquema del nomenclador único. También incluía cambios vinculados con las pensiones por discapacidad y su compatibilidad con el empleo registrado.
La situación generó malestar dentro de sectores aliados del oficialismo y obligó al Gobierno a abrir negociaciones para modificar algunos de los puntos más cuestionados.
La controversia también coincidió con la renuncia de Alejandro Vilches como secretario nacional de Discapacidad. El funcionario comunicó su salida el 21 de septiembre y argumentó razones personales, aunque su renuncia se produjo en medio de la discusión por el Presupuesto y los cambios previstos para el área.
Qué ocurre con el nomenclador
Uno de los puntos centrales de la discusión es el nomenclador de prestaciones para personas con discapacidad.
El proyecto original modificaba el mecanismo de actualización de los aranceles y planteaba cambios en el sistema que hasta ahora establece valores de referencia para las prestaciones. También eliminaba la actualización automática y mensual vinculada con la inflación.
El tema generó cuestionamientos entre legisladores y sectores vinculados con la discapacidad. Ante las dificultades que aparecieron en la negociación parlamentaria, el oficialismo comenzó a trabajar en modificaciones al texto original.
Entre las alternativas que se discutieron aparece la posibilidad de mantener el nomenclador y modificar el mecanismo de actualización de los valores.
El debate todavía no está cerrado y forma parte de las negociaciones que el Gobierno mantiene con los bloques aliados en el Congreso.
También está en discusión la seguridad social
La discusión presupuestaria no se limita al sistema de discapacidad. Otro de los puntos que genera atención es el tratamiento de las asignaciones y prestaciones sociales.
En este contexto, la evolución de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y de otras asignaciones familiares también aparece como parte del debate sobre el impacto social del Presupuesto 2027.
Para el Gobierno, la política social forma parte de su estrategia para combinar reducción del gasto público con asistencia a los sectores más vulnerables. La discusión legislativa determinará finalmente qué modificaciones serán incorporadas al proyecto.
El punto central será cómo se resolverán las diferencias entre el objetivo oficial de mantener el equilibrio fiscal y los reclamos de los distintos sectores afectados.
El desafío de Milei hacia 2027
El escenario plantea además un desafío político para Javier Milei. El Presidente llegó al poder con un fuerte respaldo electoral y con un programa basado, entre otros aspectos, en la reducción del déficit y del tamaño del Estado.
Ahora, mientras se acerca el proceso electoral de 2027, el oficialismo deberá definir cómo combinar la continuidad de su programa económico con las demandas sociales y políticas que surgen alrededor de algunas de sus medidas.
El Presupuesto será una de las principales discusiones de los próximos meses y, al mismo tiempo, una muestra de la capacidad del Gobierno para negociar con sus aliados y construir acuerdos en el Congreso.
La disputa por discapacidad mostró que incluso dentro del oficialismo existen diferencias respecto del alcance y la forma de implementar algunas de las reformas.
Kicillof busca construir un espacio propio
En el peronismo, mientras tanto, Axel Kicillof comenzó a avanzar en una estrategia política propia.
El gobernador bonaerense planteó públicamente la necesidad de construir una alternativa política que no dependa exclusivamente de las estructuras tradicionales del peronismo y cuestionó los armados definidos desde las conducciones partidarias.
En sus últimas apariciones, Kicillof insistió en que una alternativa política debe construirse desde el territorio y con participación de distintos sectores. Ese planteo fue interpretado como una señal de mayor autonomía respecto de Cristina Kirchner y de La Cámpora.
La relación entre el gobernador bonaerense y el kirchnerismo atraviesa desde hace tiempo diferencias políticas y estratégicas. Kicillof, que construyó buena parte de su trayectoria dentro del espacio liderado por Cristina Kirchner, busca ahora consolidar una identidad política propia.
El objetivo es ampliar su espacio dentro del peronismo y evitar que su futuro político quede condicionado exclusivamente por las estructuras vinculadas con el kirchnerismo.
Una disputa que puede marcar al peronismo
El escenario abre una nueva discusión dentro del peronismo bonaerense y nacional.
Por un lado, el kirchnerismo conserva una estructura política propia y mantiene influencia sobre distintos sectores del movimiento. Por otro, Kicillof intenta ampliar su margen de autonomía y construir una propuesta capaz de reunir a dirigentes y sectores que no necesariamente responden a la conducción de Cristina Kirchner.
La disputa no es solamente por candidaturas. También involucra la definición del rumbo que debería adoptar el peronismo después de la derrota electoral de 2023 y frente al nuevo escenario político generado por el gobierno de Milei.
Kicillof busca presentarse como una figura con identidad propia dentro de ese proceso, mientras el kirchnerismo deberá definir cómo administrar las diferencias internas.
Dos escenarios que empiezan a tomar forma
Así, el oficialismo y la oposición atraviesan procesos de reorganización diferentes.
Milei enfrenta el desafío de sostener su programa económico y, al mismo tiempo, administrar las tensiones que aparecen alrededor de medidas sensibles. La discusión por el Presupuesto 2027 ya mostró que algunas de esas decisiones pueden generar diferencias incluso entre dirigentes que integran su espacio político.
Kicillof, en tanto, avanza en la construcción de una identidad política propia dentro del peronismo y busca diferenciarse de la conducción kirchnerista.
El próximo año será clave para observar cómo evolucionan ambas estrategias. El Gobierno deberá atravesar la discusión presupuestaria y las negociaciones parlamentarias, mientras que el peronismo tendrá que resolver sus propias diferencias internas.
En ambos casos, las decisiones que se tomen durante los próximos meses podrían definir buena parte del escenario político que llegará a las elecciones de 2027.















